Es Pepa, nuestra querida Pepa
Aquellos alumnos que durante los últimos diez años han estado en mis clases, es imposible que no me hubiesen oído en muchísimas ocasiones mentar un nombre: Pepa Fernández. O hablar de un programa denominado “No es un día cualquiera” que se emite los fines de semana por la Radio Nacional de España, Radio Uno.
¿Cuántas veces; antes de empezar a impartir mis clases, he proyectado la imagen de una dama en la pantalla y los alumnos me preguntaron que quién era? Mi respuesta fue: Es Pepa, nuestra querida Pepa.
Incluso en los años que yo impartía clases en un curso de “Acceso a la Universidad para Mayores de 25 Años”; muchos sábados conectaba la radio al altavoz del aula para que los alumnos, aunque fuese por unos minutos, oyesen al Profesor Celdrán que entonces salía en antena a las 10.00 de la mañana.
Pepa, un día, mientras que tenía tu imagen en la pantalla, salí de clase para hacer unas fotocopias. En este momento y mientras yo no estaba en la clase había llegado un inspector. Al ver tu imagen, que por cierto no era la que ahora aparece en Internet, sino era parte de una fotografía tuya que un año con tus “peludos” y “peludas” habías enviado como tarjeta de felicitación navideña a un amigo común nuestro en la RNE; el inspector pregunta a los alumnos que quién era aquella señora. Un grupo de chicos con sentido de humor que suelen haber en mayoría de las clases, contestaron a coro que: “Es Pepa, nuestra querida Pepa”.
Al oír aquel ruido, dejé la fotocopiadora y corriendo fui a la clase. Al llegar vi en frente de la clase a un señor que tenía una pinta parecida a la caricatura de Sancho Panza. Antes de que él abriera la boca yo le dije que el motivo de tener esa imagen en la pantalla, es para animar a los alumnos que estudiasen más.
Y se le dije: “Como sabe Ud. estos alumnos tienen más de 25 años y a veces algunos empiezan a quejarse y desanimar a los demás. Esta dama cuya imagen ve Ud. aquí es una de las mejores empleadas que un organismo oficial en España puede tener. Para mí su rostro es símbolo y alegoría de perseverancia, tenacidad, ternura y sabiduría y demás palabras que en los diccionarios denoten las cualidades de un ser humano “perfecto”. Y Dios en su creación no ha escatimado nada: “Es Pepa, nuestra querida Pepa”.
Afortunadamente aquel señor inspector se marchó y no me enteré de lo que había escrito en su parte de inspección, pero al salir, yo le volví a insistir que el sábado no olvidase el programa de “No es un día cualquiera” que en aquel entonces empezaba a las 09:00. En “Radio Uno”. Él me preguntó que ¿”Radio uno” de dónde? No esperó mi respuesta. Yo tampoco tenía ganas de dar más explicaciones.
Cuando apagué el proyector y antes de que tu imagen desapareciera de la pantalla, todos los 45 alumnos presentes en la clase a coro y a todo volumen gritaron: “Es Pepa, nuestra querida Pepa”.
Aún, después de tantos años, aquellos ex alumnos y yo cuando nos vemos por la calle, nos preguntamos que si aún seguimos escuchante. Muchos hacen comentarios sobre tus nuevos colaboradores y algunos añoran los primeros espacios del Profesor Celdrán, las tertulias, tus inolvidables entrevistas con distintos personajes de todos estratos del intelecto, etc.
El día que Pepa me hizo llorar
Pepa, tú no necesitas ningún tipo de elogios o alabanzas, menos de parte de un humilde enseñante como yo. Tú con tu programa colmas todo el espacio radiofónico de humor y de alegría. Sin embargo hace dos semanas cuando dijiste que: “cuando muere el último instante de nuestro programa, ya estamos olvidados”. Me saltaron las lágrimas. O en tu blog escribes: “¿Tendremos escuchantes en Guadalajara?”
Pepa, cómo no sabes que después de 11 años ya no te consideramos una periodista al servicio de RNE, sino formas parte de nuestras familias. ¿Cómo te vamos a olvidar? Y como respuesta a tu pregunta que si “tienes escuchantes en Guadalajara”; sepas que en las últimas fiestas navideñas yo estaba en el pueblo de “las Mesas” – cerca de Belmonte – un pastor de ovejas me hablaba del contenido de tus programas. Hace dos años alguien de una aldea cercana del mismo lugar me comentaba que los fines de semana no podía salir al campo sin llevarse encima un transistor para escuchar a Pepa y sus colegas. Y me recomendaba que lo perdiera tu programa.
Si, después de mil programas en antena, ningún periodista no te felicitó, quiero que lo sepas que ellos son ese tipo de periodistas que tanto su nombre como lo que han garabateado muy pronto caen en el baúl de olvido, y NO “Pepa, nuestra querida Pepa”.
Pepa, estés donde estés siempre estarás presente en nuestra mente. Te deseo felices vacaciones tanto a ti como al resto del equipo en Madrid, Barcelona e incluso a todos aquellos señores que trabajan en las repetidoras (y nadie se acuerda de ellos), los incansables chicos de la sección informática y a todos.
Para que los escuchantes, durantes las vacaciones tengan un acceso fácil a distintas partes y espacios de “No es un día cualquiera”; he creado esta página y en tu nombre y recuerdo la público en Internet, en particular para aquellos que nos leen y escuchan en América Latina. Más en www.traductorpersa.com

